Ulises Estrada: El internacionalismo de la revolución cubana y la herencia del Che Guevara. Un revolucionario,que nos enseña y empuja a continuar la lucha por la vida, por el socialismo. Dossier

x Néstor Kohan - La Haine    ::    Más articulos de esta autora/or
Entrevista a Ulises Estrada Lescaille, combatiente internacionalista y compañero del Che
Cuando se lo ve venir caminando en forma desgarbada, parece un jugador de básquet de la NBA. Flaco, alto, negro y sonriente, Ulises Estrada derrocha modestia. A pesar de haber jugado un papel fundamental en la lucha antiimperialista en varios continentes del mundo (desde el Congo y Guinea hasta Bolivia y el Chile de Salvador Allende), este combatiente cubano internacionalista habla de sus misiones secretas y clandestinas junto al Che y otros revolucionarios como quien recuerda inocentes anécdotas de una escuela o una oficina. En ningún momento se pone "en pose". Mantiene la modestia del Che y el bajo perfil de los agentes de inteligencia a rajatabla.

Retirado ya de las actividades clandestinas en las que invirtió los mejores años de su vida, durante los últimos años Ulises Estrada ha dirigido la revista Tricontinental. Actualmente ha terminado un volumen dedicado a Haydée Tamara Bunke Bíder, la combatiente argentino-alemana que cayó en Bolivia en 1967 junto a Guevara integrando el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El volumen se titula Tania la guerrillera y la epopeya sudamericana del Che [hay edición en inglés con el título Undercover in Bolivia with Che. Australia, Ocean Press, 2005]. Anteriormente Ulises Estrada había trabajado y colaborado -sin figurar por razones obvias- en el libro Tania, la guerrillera inolvidable [La Habana, Instituto del Libro, 1970, hay varias ediciones. La primera constó de 300.000 ejemplares según figura en el volumen].
N.K.: ¿Cuándo conociste al Che Guevara?
U:E.: Conocí al comandante Ernesto Guevara a finales de 1961, cuando me desempeñaba como segundo jefe del Departamento (MOE), del Viceministerio Técnico del Interior (Inteligencia), dirigido por el comandante Manuel Piñeiro Losada, conocido como "Barbarroja". Mis relaciones con el Che fueron circunscriptas al apoyo al movimiento de liberación nacional de América Latina. Posteriormente participé con él en la lucha guerrillera en el Congo a la cual me incorporé durante un tiempo luego de hacer un recorrido de casi cinco meses en un barco [se trata del barco "El Uvero", el más grande la marina mercante cubana. Nota de N.K.(1)] cumpliendo todos los compromisos que el Che había hecho con los movimientos revolucionarios africanos llevándoles armas, ropa, implementos agrícolas, medicina. En fin... todo lo que necesitaban los movimientos. El Che se los había prometido. Yo tuve la responsabilidad de llevárselos. Al final de este viaje crucé al Congo, me incorporé a la guerrilla, estuve en la guerrilla del Congo más de un mes. La situación ya era muy difícil. Todo vislumbraba que aquella guerra iba a terminar por parte de los congoleses. Regresé a Cuba a informar de la situación y a organizar el operativo que en definitiva sacó a todos los cubanos del Congo. Después, estando en Cuba, se me dio la orientación de viajar a Tanzania, donde estaba el Che, con el doctor Luis García Gutiérrez que iba a hacer el enmascaramiento del Che para que pudiera viajar. Así lo hizo.
N.K.: ¿El enmascaramiento del Che se hizo en Tanzania?
U.E.: Sí, entonces regresé a Cuba con las fotos, Fidel aprobó el enmascaramiento. De ahí salí clandestino con el Che, con la misión del comandante en jefe [se trata de Fidel Castro. N.K.] de defender la vida del Che con mi propia vida, cosa que así hice. Viajamos desde Dar-es-Salaam hasta Praga. Estuve con él allí, en Praga, más o menos dos meses y luego regresé a Cuba porque en Praga yo era muy "llamativo". Nosotros vivíamos en un apartamento en la azotea de un edificio. Tenía un solo cuarto, una cocina y un baño. Allí nos distribuíamos las tareas. Un día yo cocinaba y limpiaba, al otro día le tocaba al Che y él cocinaba y limpiaba.
N.K.: ¿En Praga estaban ustedes dos solos?
U.E.: Sí, nosotros dos solos, apoyados por el compañero José Luis Ojalvo, que era el compañero de la inteligencia que dirigía nuestro trabajo en Praga, sobre todo en la ayuda a los movimientos de liberación. Debo decir que en el trabajo que yo realizaba en aquel momento en el Departamento MOE ("M" era la sigla de inteligencia, y "OE" era Operaciones Especiales), nosotros estábamos exclusivamente dedicados a tareas de apoyo al movimiento revolucionario. O sea que no hacíamos tareas de inteligencia política sino tareas dedicadas al apoyo al movimiento revolucionario.
Luego, al terminar esta misión con el Che... él me pidió que regresara para Cuba porque el físico mío era muy llamativo cuando salíamos tarde en la noche a comer en restaurantes fuera de la ciudad de Praga y él pensaba que por culpa mía podían descubrirnos. Regresé a Cuba y al regresar organicé la DGI (Dirección General de Inteligencia) de África, Asia y América latina. Le pusimos como nombre Dirección 5 (cinco). Ahí nos dedicábamos al trabajo con los movimientos revolucionarios africanos y asiáticos. Participé en la guerrilla de Guinea portuguesa y estuve con los palestinos en la guerrilla en los márgenes del río Jordán en un pueblo que se llama Chunya [no se oye bien el nombre]. Esa es la historia. Le pedí al Che ir con él para Bolivia, yo en Praga ya sabía que él iba para Bolivia...
N.K.: ¿Cuándo te enteraste que él iba para Bolivia?
U.E.: Allí, en Praga, por la visita de Papi, José María Martínez Tamayo, que fue varias veces a Praga, de Praga a Bolivia, de Bolivia a Praga, de Praga a La Habana a llevar las informaciones a Cuba y a traerles las informaciones al Che. El Che no me lo dijo, me lo dijo Papi. Yo le pedí al Che irme con él a Bolivia y me contestó que mi experiencia era en el trabajo clandestino, que yo no tenía experiencia en la guerrilla, que yo le hacía más falta a Piñeiro [Manuel Piñeiro Losada. N.K.] en el trabajo clandestino que a él y que por lo tanto no lo acompañaría. Nunca más volví a ver al Che.
N.K.: Vos mencionaste que estuviste con el Che en Tanzania y luego en Praga. Cuando Guevara estaba en Tanzania le escribe a Armando Hart Dávalos una carta donde le relata que él estaba haciendo lecturas e investigaciones teóricas. Luego, en Praga, escribe unos cuadernos criticando el Manual de economía política de la Academia de Ciencias de la URSS. ¿Vos estuviste con él mientras el Che escribía estos materiales?
U.E.: El Che tenía muchas críticas a la Unión Soviética, pero eran críticas basadas en elementos muy objetivos ya que él consideraba que la Unión Soviética debía dar más en la ayuda al movimiento revolucionario latinoamericano para hacer la revolución. Más ayuda material, más ayuda política, etc., etc. El Che pensaba que el marxismo es una teoría que hay que llevarla a la práctica sobre todo en el internacionalismo proletario. En su consideración, sobre todo la Unión Soviética, no lo estaba cumpliendo.
N.K.: Cuando el Che hacía esos trabajos y redactaba esas cartas y escritos, vos lo ayudaste?
U.E.: No, realmente yo no sabía qué estaba escribiendo él. Él pasaba el tiempo escribiendo, jugando ajedrez solo. En una ocasión me entusiasmó a jugar ajedrez con él. Yo era muy mal jugador de ajedrez. Me dejó ganar. El Che era una gente, una persona sencilla, como cualquiera de nosotros. Entonces prácticamente él hizo trampa para que yo ganara. Yo me di cuenta. Yo no sabía ajedrez y él era muy buen ajedrecista. Y cuando me invitó a la segunda partida le dije que no, que yo no jugaba más con él. Le dije: "Ramón, usted está haciendo trampa". Allí, en Praga, durante los primeros días, las discusiones eran porque yo le decía "comandante" y él tenía dudas de que el apartamento donde estábamos, que nos lo había dado la seguridad checa, tuviera micrófonos ocultos y que descubrieran que era él quien estaba oculto allí. Entonces me obligaba a decirle "Ramón", que era el nombre que él utilizaba. Cuando íbamos a hablar algo más serio, salíamos a la azotea y hablábamos en la azotea o en los restaurantes donde íbamos a comer. El Che siempre estuvo convencido de que los checos nos tenían colocados micrófonos.
N.K.: ¿Cómo se hizo el trato para que la inteligencia checa les proporcionara ese departamento?
U.E.: Eso era un trato normal. Primero escogimos uno de los departamentos más malos que nos daban los checos. Había una serie de departamentos y casas que los checos nos daban para alojar a los revolucionarios latinoamericanos que iban y venían de Cuba y había algunos que eran para los altos dirigentes del movimiento revolucionario latinoamericano y otros que eran más masivos, para los combatientes que venían a entrenarse a Cuba. Y nosotros les pedimos, precisamente, uno de los apartamentos más malos para que ellos en ningún momento pudieran ni siquiera pensar que en ese apartamento estaba un dirigente de la Revolución Cubana.
N.K.: Hay una novela de Abel Posse [Los Cuadernos de Praga. Buenos Aires, Editorial Atlántida, 1998] que menciona por ahí que había un agente de la inteligencia checa que lo seguía al Che. ¿Es cierto o es pura ficción?
U.E.: Este señor Posse no me merece ninguna confianza y sinceramente dudo de sus intenciones. Creo que es argentino, y en aquel momento era embajador argentino en Perú. Una vez se apareció en Cuba, en mi casa, para que yo le contara el supuesto romance de Tania [Tamara Bunke] y Ernesto Guevara. Yo le expliqué que Tania y el Che nunca se habían encontrado y nunca estuvieron juntos en Praga, que Tania y el Che nunca habían tenido un romance, que Tania sentía un alto respeto por el Che como dirigente revolucionario y no como hombre desde el punto de vista amoroso. En esta conversación en la cual este señor llegó a mi casa, no sé cómo, yo vivo en un barrio alejado donde las direcciones son difíciles de encontrar, él igual se las arregló y se me apareció con un costoso regalo... Yo interrumpí la discusión y le dije que no, que era todo mentira lo que él estaba diciendo, que él no podía escribirlo porque era falso. Y este señor me contestó que eso era lo que "el público" quería conocer y que en definitiva era una novela y que él iba a hacer una novela... Cuando me dijo eso, lo invité a irse de mi casa. Yo pienso que este señor no es capaz de respetar la historia de los hombres y las mujeres que fueron capaces de entregar nada menos que su vida en la lucha de liberación de los pueblos de América Latina.
N.K.: Más allá de este autor argentino tan poco creíble y con tan pocos escrúpulos... ¿la inteligencia checa seguía los pasos del Che Guevara?
U.E.: ¡Eso es falso! La inteligencia checa jamás supo que el Che estuvo en Praga. ¡Jamás! Incluso nosotros hablamos de estas cosas ahora.... pero durante años, cuando publicamos el primer libro Tania: la guerrillera inolvidable hablamos de "un país de Europa"... Jamás dijimos que fue Praga. Los checos nos entregaron un pasaporte argentino falsificado por ellos que ni siquiera tenía el nombre de Laura Gutiérrez Bauer. Eso lo hicieron después los técnicos cubanos. Los checos nunca supieron de quien se trataba, quien era el personaje, ni a qué país iba. Nunca supieron nada de eso. Como en las acciones en las que actuamos en coordinación con la inteligencia soviética, nunca supieron de quien se trataba, a qué país iba, ni qué misión iban a cumplir. Porque nosotros trabajábamos en forma completamente independiente de la inteligencia de los países socialistas que nos daban su apoyo, pero no era un apoyo para un subordinado, sino que era un apoyo real, sin saber realmente las misiones en las que estábamos nosotros comprometidos en ese momento.
N.K.: ¿Cuándo vos decís "nosotros" te estás refiriendo a la dirección de Piñeiro?
U.E.: Me estoy refiriendo a la dirección de inteligencia de Cuba.
N.K.: ¿En qué consistió tu misión en Bolivia y cuándo estuviste?
U.E.: Bueno, yo no estuve con el Che en Bolivia... Yo estuve en Bolivia en el año 1963 preparando la guerrilla de Jorge Ricardo Masseti para la Argentina y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Perú de Héctor Béjar. En eso estuve allí con el capitán Orlando Pantoja, entregándole las armas, recibiendo a los hombres, ubicando a los hombres, hicimos todo un trabajo de apoyo a la guerrilla peruana que se frustró, prácticamente, en su primer combate.
N.K.: ¿Trabajaste también en Bolivia junto a Masseti?
U.E.: Junto a Masseti y junto a Béjar.
N.K.: ¿Conociste a Hermes Peña?
U.E.: ¡Sí, como no!... Hermes Peña fue uno de los cubanos que cayó en una emboscada en la guerrilla de Masseti. Prácticamente fueron masacrados. El Ejército los cercó. Fueron masacrados. Masseti logró escapar con cinco o seis compañeros de la guerrilla hacia la montaña y nunca supimos de Masseti otra vez.
N.K.: ¿Eso impactó en el Che?
U.E.: Sí, fue un golpe muy duro para el Che puesto que el Che se iba a incorporar a esa guerrilla cuando se asentara en el territorio de Salta, en Argentina. Hicimos todo lo posible, gastamos cantidad enorme de dinero para tratar de encontrar a la guerrilla, de darle apoyo, y jamás volvimos a saber de Masseti.
N.K.: ¿Trabajaste con Inti Peredo en esa época?
U.E.: Yo trabajé en el aparato clandestino de Bolivia cuando comenzó el apoyo a estas dos guerrillas. Trabajé con Inti Peredo y con Rodolfo Saldaña. Ellos fueron los dos primeros apoyos que nos dio Mario Monge. Con Inti Peredo compramos un taxi. Con ese taxi él movía al comandante Abelardo Colomé Ibarra, Furri, ministro del interior cubano, que fue el que llegó a Bolivia a dirigir la operación de Masseti.
N.K.: ¿Conociste a Federico Méndez, del EGP argentino?
U.E.: Por supuesto que conocí a Méndez. También fue uno de los guerrilleros argentinos que se incorporó a la guerrilla de Masseti.
N.K.: ¿Cómo conociste a Tania?
U.E.: A Tania la conocí cuando a mí me mandaron a investigar a tres argentinas. La propuesta del Che, para un trabajo que yo no conocía cual era, fue Tania. Él la había conocido en Alemania, después la había conocido en Cuba en actividades de la colonia argentina, en actividades de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas. Ella viajaba a Cuba y servía de traductora. Al Che le pareció que servía para esta actividad. Nosotros investigamos, en Cuba y en Argentina, a Tania, a Isabel Larguía y a Lidia Guerberof que era una pianista argentina, una gente de posiciones muy revolucionarias. Por las condiciones de Tania, para esta actividad decidimos proponerle al Che a la misma que él había propuesto: Haydée Tamara Bunke Bider, nombre real de Tania. Así se hizo. Primero se pensaba que Tamara fuera a crear un aparato urbano de apoyo a la guerrilla argentina, la encabezada por Masseti. Al fracasar la guerrilla argentina el Che ya decidió que Tamara fuera quien organizara el aparato de apoyo urbano que apoyaría la guerrilla de Bolivia que él iba a dirigir.
N.K.: ¿Apoyo desde dónde?
U.E.: Desde Bolivia.
N.K.: ¿Alicia Eguren formó parte de ese movimiento?
U.E.: Alicia Eguren y John William Cooke fueron dos personas maravillosas, muy vinculadas al Che, muy revolucionarios. No te voy a decir que eran marxistas-leninistas pero sí muy revolucionarios. Trabajaron mucho con el Che en la organización del aparato urbano en la Argentina, al cual incorporaron a muchos jóvenes argentinos procedentes del peronismo.
N.K.: ¿A Mario Roberto Santucho lo conociste?
U.E.: Lo conocí después, no en esta época de la que estamos hablando.
N.K..: Se hizo correr la leyenda, y por eso te lo pregunto, de que Tania podría haber sido un agente de la República Democrática Alemana (RDA). ¿Es posible eso?
U.E.: No, eso no es posible. Tania vino para Cuba por su amor a la revolución cubana. Desde antes que triunfe la revolución cubana, en la RDA Tania se dedicó, desde que conoció a cubanos en un congreso de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, y desde que conoció la lucha que se desarrollaba en la guerrilla y que entre los guerrilleros había un jefe argentino que era el Che Guevara, Tania se dedicó a escribir en periódicos y a hacer actos de solidaridad con Cuba. Etc., etc. Cuando triunfó la revolución su idea era venir para Cuba. La idea inicial de Tania era ir a pelear a la Argentina. Cuando triunfó la revolución cubana ella decidió tratar por todos los medios de venir a Cuba. Así lo logró, invitada por Alicia Alonso cuyo ballet estaba en la RDA. Alicia la invitó, ella vino para Cuba y aquí se incorporó a todas las organizaciones revolucionarias cubanas y mantuvo una actitud revolucionaria intachable que fue lo que hizo que la escogiéramos. Nunca fue agente de los servicios de inteligencia alemanes, nunca fue agente de la KGB rusa y nunca fue agente de los servicios secretos cubanos. ¡Tania fue una combatiente internacionalista latinoamericana!
N.K.: ¿Por qué eligió ese nombre de guerra? ¿Por la guerrillera soviética?
U.E.: A todo el mundo se le ponía otro nombre. Sí, ella escogió ese nombre en recuerdo de la guerrillera soviética que había sido asesinada por el nazi-fascismo.
N.K.: ¿Vos estuviste en Bolivia entrenando a Tania?
U.E.: No, yo entrené a Tania en Cuba. En Praga ella fue a preparar su leyenda. En la primera leyenda ella asumía el nombre de Vittoria Pancini, una supuesta ítalo-germana. Ella pasó dos meses viajando por Europa Occidental. Realmente ella hablaba muy poco italiano. Nos dimos cuenta que ella no podría cumplir con esa leyenda, entonces se le hizo una leyenda como Laura Gutiérrez Bauer, alemana-argentina. Esa leyenda también la practicó en Europa. Viajó a Alemania occidental, estuvo cerca de la casa de sus padres, a la cual no fue, hizo el sacrificio de no mostrar su presencia a sus padres (quienes sabían que estaba en un trabajo secreto pero no sabían cual era) y esa fue la leyenda que se aceptó. La de Laura Gutiérrez Bauer.
N.K.: ¿En Alemania occidental?
U.E.: Sí, en Alemania occidental. Sus padres vivían en Alemania oriental, en la República Democrática Alemana (RDA), en Berlín, pero ella estuvo en las dos Alemanias. Tania adoptó entonces la leyenda de Laura Gutiérrez Bauer. La cumplió en forma excelente, hasta que murió en la guerrilla del Che.
N.K.: ¿Cuál era la misión de ella en Bolivia?
U.E.: Buscar información sobre muchas cosas: sobre el Ejército, sobre la situación operativa en zonas rurales y organizar un grupo operativo en La Paz. Lo organizó con Loyola Guzmán y junto con Saldaña, otro compañero del Partido Comunista Boliviano. Ese trabajo lo siguió hasta que se tuvo que quedar en la guerrilla porque el Che se convenció de que estaba "quemada". Tania estuvo en la guerrilla poco tiempo, unas dos o tres semanas. Estaba muy enferma y el Che la envió para la retaguardia. Ella murió junto con el grupo de retaguardia.
N.K.: ¿En qué consistió el entrenamiento de inteligencia que vos le dabas?
U.E.: ¡Uh...! En muchas cosas..., muchas. Todas las artes necesarias para burlar los órganos de inteligencia y contrainteligencia del enemigo. Yo pienso -y lo digo en el libro que estoy escribiendo, que se titula Tania la guerrillera y la epopeya sudamericana del Che- que si los revolucionarios latinoamericanos hubiesen tenido la preparación que tuvo Tania hoy tendríamos vivos a muchos jefes guerrilleros, a muchos jefes clandestinos, a muchos revolucionarios latinoamericanos. Porque Tania se preparó durante más de un año para combatir desde posiciones clandestinas contra los aparatos enemigos.
N.K.: Vos dijiste que Tania también estuvo en Praga...
U.E.: Su preparación en Europa la hizo residiendo en Praga. Su sede era Praga, de ahí salía para el resto de Europa, regresaba a Praga, volvía a salir para el resto de Europa, volvía a regresar. Estuvo seis meses en ese entrenamiento.
N.K.: ¿Por qué se elegía Praga?
U.E.: Porque era uno de los lugares donde nosotros teníamos mejores condiciones operativas. Teníamos mucha ayuda de los checos. ¡No era Moscú, donde era más complicado!
N.K.: ¿En Moscú había más control?
U.E.: Más control y además en Moscú no teníamos la infraestructura que teníamos en Praga. En Praga teníamos un grupo de apartamentos, un grupo de seguridad checo que nos apoyaba. En fin... Praga era el lugar ideal, no para Tania, pero sí para muchas operaciones que nosotros hicimos operando desde allí.
N.K.: ¿La inteligencia de los checos apoyaba a la inteligencia cubana en esas operaciones?
U.E.: Totalmente. Sin saber bien lo que era y en qué consistía pero apoyaba totalmente. Es bueno reconocerlo.
N.K.: En alguna biografía sobre el Che se plantea que Guevara tenía temor que los checos se enteraran de que él estaba allí porque entonces se enteraría la CIA...
U.E.: Ya te lo dije. El Che era muy desconfiado. Pensaba que en la habitación teníamos micrófonos. Él pensaba que si los checos se enteraban de algo, los checos estaban infiltrados y penetrados por la CIA y entonces se iba a enterar la CIA. Eso era lo que pensaba el Che. Pero la realidad objetiva es que la CIA nunca se enteró, que los checos nunca se enteraron y que obtuvimos un gran apoyo de los órganos de seguridad checos. No sólo en lo del Che y en lo de Tania sino también en muchas otras operaciones que nosotros hicimos con sede en Praga y que en algún momento hablaremos de ellas.
N.K.: En la solidaridad internacionalista tuviste muchos contactos y relaciones con revolucionarios de América Latina y África. ¿Y de los Estados Unidos? ¿Tuviste contacto con las Panteras Negras de Estados Unidos?
U.E.: Sí, también. Tuvimos estrecha relación con Stokely Carmichael y con muchos de ellos, militantes y dirigentes de las Panteras Negras. Sí, tuvimos relaciones, tratamos de dar nuestro apoyo y nuestra ayuda en la medida de nuestras modestas posibilidades. Nunca apoyamos acciones terroristas. Jamás. Nuestro aparato de inteligencia jamás apoyó hacer una acción terrorista. ¡Jamás! Las acciones que nosotros apoyamos eran acciones de guerra revolucionaria, no de terrorismo. Cuando Stokely Carmichael era el hombre más buscado en Estados Unidos por el FBI vino a La Habana y participó de la Primera Conferencia Tricontinental. Después este compañero se fue a Guinea para combatir con el ejército guerrillero de Guinea Bissau, se casó con una compañera y se retiró de la lucha.
N.K.: Vos trabajaste muchos años junto a Manuel Piñeiro Losada, el célebre comandante Barbarroja. ¿Qué recuerdos tenés de él?
U.E.: De Piñeiro tengo un gran recuerdo. ¡El recuerdo de un gran maestro revolucionario! Yo trabajé con Fidel y trabajé con el Che porque trabajé con Piñeiro. Es así. Piñeiro era un hombre que, a quienes trabajábamos con él, nos llevaba a las reuniones con Fidel, a las reuniones con el Che. De la guerra revolucionaria (previa a 1959) yo no conocí ni al Che ni a Fidel. Los conocí gracias a Piñeiro, como también conocí a Raúl Castro, a Celia Sánchez. A los principales cuadros que trabajábamos con él en las tareas operativas Piñeiro nos daba la posibilidad de vincularnos con la máxima dirección de nuestra revolución. Aprendí mucho de él. Yo creo que Piñeiro fue mi gran maestro revolucionario en los trajines de la lucha clandestina, en la lucha operativa, en la lucha de liberación nacional y social de los pueblos de América Latina y de África. Estoy muy agradecido a Piñeiro. Si no fuera por él, yo no sería hoy el revolucionario que creo ser.
N.K.: ¿De dónde aprendió Piñeiro las técnicas de inteligencia?
U.E.: Las aprendió trabajando. ¡Todos nosotros las aprendimos trabajando! ¡Nosotros no hicimos ni pasamos escuelas en la Unión Soviética ni en ningún otro lado! Nosotros aprendimos a enfrentar al enemigo, primero, con los conocimientos que teníamos de Cuba en la lucha contra Batista. Cómo actuaba la dictadura batistiana, cómo actuaban sus órganos represivos, cómo actuaba el ejército batistiano... Con toda esa experiencia, nosotros a su vez la volcamos en la lucha de los pueblos por su liberación. Todo parece indicar que nos salió bien pues por el trabajo nuestro jamás fue detenido un revolucionario, nunca fue asesinado un revolucionario. Los fracasos o reveses del movimiento revolucionario en América Latina son propios del movimiento latinoamericano. No son culpa de Cuba. Y además, una segunda cosa que querría señalar: ¡Nunca intentamos exportar la revolución! Sencillamente nos limitamos a apoyar a aquellos revolucionarios que venían a beber de la experiencia cubana y a buscar el apoyo de la experiencia cubana a partir de la condición internacionalista del compañero Fidel Castro que fue el que nos enseñó realmente a ser internacionalistas.
N.K.: ¿En qué consiste ese proyecto internacionalista?
U.E.: ¡En hacer la revolución!
N.K.: ¿Dónde?
U.E.: ¡Dondequiera que se pueda hacer la revolución! ¡En cualquier parte del mundo! En cualquier parte donde se den "tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria" como decía el Che. "En cualquier parte del mundo donde nos sorprenda la muerte luchando, bienvenida sea". Esa no era la consigna del Che, únicamente. Es la consigna de todos nosotros, quienes estamos dispuestos a poner en juego nuestra vida en cualquier parte del mundo donde el movimiento revolucionario reclame el concurso de nuestros modestos esfuerzos. Así hemos tratado de llevarlo a la práctica a lo largo de toda nuestra vida.
NOTAS:
(1) Sobre el papel de Ulises Estrada en África (y sobre todo el internacionalismo de la revolución cubana) puede consultarse el inigualable y apasionante estudio del investigador de origen italiano Piero Gleijeses: Misiones en conflicto. La Habana, Washington y África. 1959-1976. La Habana, Ciencias Sociales, 2002. pp.106, 133 y ss. Un libro imprescindible que vale la pena conseguir.
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El revolucionario y periodista Ulises Estrada fallece en Cuba

Ulises Estrada: las memorias de un internacionalista cubano.
Dámaso José Lescaille Tabares (Santiago de Cuba, 1934), es uno de los más extraordinarios combatientes internacionalistas cubanos, más conocido por su nombre de guerra de Ulises Estrada Lescaille, durante la Guerra Fría fue un verdadero azote para los servicios de inteligencia de Occidente. 

Estrada se ubica en la genealogía de la familia de patricios cubanos Maceo Grajales, como bisnieto de María Baldomera Maceo y tataranieto de Mariana Grajales y Marcos Maceo. 

En su natal Santiago de Cuba desde muy joven se entregó a la causa revolucionaria, al incorporarse a las filas del Movimiento 26 de Julio en la lucha clandestina contra el General Fulgencio Batista. 

Desde 1960 tomó parte activa en el aplastamiento de “la Guerra sucia”, fomentada por las guerrillas aupadas y mantenidas en toda la isla por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), estuvo al lado del Comandante Manuel Piti Fajardo cuando este fue emboscado y muerto en Escambray y él mismo se encargó de capturar al asesino. 

Por sus méritos en esa epopeya pasó a integrar los Organos de la Seguridad del Estado, en el Departamento Técnico del Ministerio del Interior y a las órdenes del legendario Comandante Manuel Piñeiro. 

Como director general de la Dirección V, encargada del apoyo solidario de la Revolución Cubana a los Movimientos de Liberación Nacional de África y Medio Oriente, desarrolló sus funciones en lo adelante. 

El internacionalismo cubano nace con Joaquín Infante, el cubano que combatió bajo la égida de Simón Bolívar y el mexicano-español Francisco Javier Mina, en la Revolución de 1810, después se extiende al dominicano Máximo Gómez, los más de mil cubanos que lucharon en las filas de los republicanos españoles y los estudiantes que defendieron a Costa Rica de la voracidad de Somoza. 

Ulises recuerda con admiración el desembarco cubano del 14 de junio de 1959 en las localidades dominicanas de Constanza, Maimón y Estero Hondo, que provocaron a fin de cuentas el ajusticiamiento del dictador y asesino Rafael Leónidas Trujillo, también evoca el buque Bahía de Nipe, que en 1961 llevó armas a los guerrilleros argelinos que combatían contra el colonialismo francés y regresó a Cuba con una preciosa carga de heridos y enfermos de ese conflicto. 

“Fidel –precisó Lescaille- en todo momento dirigió esos esfuerzos y lo secundaron al mayor nivel el Che Guevara y el Comandante Manuel Piñeiro”. 

Estrada rememoró el trabajo de los internacionalistas y dejó bien claro que: ¡Cuba no exportó la revolución, los revolucionarios nos solicitaban la ayuda que nunca negamos y por nuestra parte asumimos la responsabilidad con el ejemplo que emanaba de la Revolución cubana”. 

Acerca del trabajo con intelectuales mencionó a los franceses Regis Debray, y y Francois Masperó y al italiano Gian Giacomo Feltrinelli, “no nos acercamos a estos como aparato de inteligencia sino como políticos y revolucionarios. Por respeto nunca realizamos inteligencia con ellos”, señaló. 

Evocó la primera tarea que le encomendó el Che en Colombia de ayuda a unos revolucionarios que le pidieron ayuda. “Eran jóvenes del Movimiento Obrero Estudiantil de Colombia que fracasaron y luego crearon el Ejército de Liberación Nacional (ELN)”. 

Aseveró que las principales dificultades radicaban en los Partidos Comunistas que abogaban por la vía electoral frente a la opción armada que emanaba de la experiencia cubana. 

Por otra parte mencionó tres acciones que se realizaron desde Bolivia a inicios de los 60, y que fueron los traslados de tres focos guerrilleros desde este país hacia Perú, comandados por Guillermo Lobatón, Héctor Béjar y Luis de la Puente Uceda. 

Mencionó a la guerrilla que dirigiría el argentino Jorge Ricardo Massetti, el primer director de la agencia de noticias Prensa Latina, cuya operación monitoreó personalmente el Che Guevara, el sitio escogido fueron las selvas de Salta, colindantes con Bolivia,. El trayecto hacia estas sería a través de Argelia que se ocuparía del internacionalismo cubano en América Latina, mientras Cuba se haría cargo de los intereses de esa nación árabe en Africa. 

“Los compañeros que tuvieron a su cargo por la parte cubana la exploración de esos territorios lo fueron el actual ministro del interior cubano Abelardo Colomé Ibarra y el internacionalista José María Martínez Tamayo (Embili en la selva congolesa y Ricardo, Papi o Chinchú en la guerrilla boliviana).
“El Che designó a sus hombres de confianza para aquella experiencia –subrayó Estrada- estaban los capitanes Hermes Peña y Alberto Castellanos invasores con el Che desde la Sierra Maestra hasta Santa Clara”. 

Según el disertante, Castellanos, en una exploración fue prisionero del ejército, que lo condenó a prisión, “y milagrosamente pudo sostener la identidad peruana que le habíamos facilitado durante sus cuatro años de prisión argentina, gracias al pasaporte y la leyenda de un estudiante peruano que estudiaba en Cuba y se le parecía físicamente”, sostuvo el disertante. 

El internacionalista cubano recordó la preparación de la guerrilla boliviana del Che, el trabajo febril de los comunistas del Beni, Inti y Coco Peredo, y Rodolfo Saldaña, y la preparación esmerada que le dieron a los agentes encubiertos Tamara Bunke Bider (Tania la guerrillera) y Renán Montero. 

El balance de aquellos años lo calificó de glorioso pero doloroso, la guerrilla de Salta se perdió, murieron Massetti y el cubano Hermes Peña, los focos de los peruanos Béjart, Lobatón y De La Puente Uceda fueron aniquilados y el magnífico y sensible poeta Javier Heraud caído en combate. 

Por una provocación montada por los servicios de inteligencia del imperialismo a Ulises Estrada lo expulsaron de Bolivia, y ya en Cuba fue castigado por su amigo, el capitán Carlos Chaín, segundo de Manuel Piñeiro “Barbarroja” en el viceministerio técnico. 

Después pasó en su discurso a Centroamérica y la actitud partidaria de la lucha armada del comunista salvadoreño Shafick Handal, esclareció los matices entre los sandinistas nicaragüenses Daniel Ortega, Jaime Wheelock y Henry Ruiz, y destacó el apoyo de los comunistas costarricenses dirigidos por Manuel Mora Valverde. 

Evocó el asalto al palacio presidencial somocista, que los sandinistas no revelaron a nadie, el encarcelamiento previo del futuro jefe del comando Edén Pastora en Panamá a pedido de las autoridades norteamericanas que preparaban el viaje de Jimmy Carter a ese país, la feliz toma del palacio y la salida en libertad de los sandinistas presos. 

Sobre el Che recordó que este trató de incorporarse a la guerrilla venezolana, pero la acción recibió la negativa del partido Comunista de ese país, evocó su partida para el Congo en operación preparada por el capitán Osmany Cienfuegos, en aquel momento secretario de relaciones internacionales del Partido Comunista cubano, habló acerca del fracaso de aquella contienda, los disfraces del Guerrillero Heroico, y su negativa a regresar a Cuba por petición expresa de Fidel después de la publicación de su carta de despedida el 4 de octubre de 1965. 

La permanencia del Che en Praga, fue otro momento importante en la exposición pues hacia ese país centroeuropeo debió partir por las posibilidades de permanencia incógnita en la ciudad del barrio de La Mala Strana, y la imposibilidad de hacer lo mismo con los soviéticos porque estos no aprobaban la actividad internacionalista armada de la Revolución cubana. 

Estrada solía hacerle escuchar Los Beatles y Miriam Makeba al Che, el argentino rechazaba a los ingleses por “imperialistas” y prefería a Mamá Africa, pero al final le dijo “ponme a los imperialistas que me están gustando”. 

A esa altura de las cosas, Ulises Estrada dijo algo muy interesante: “la idea de la guerrilla en Bolivia partió de los bolivianos, de Mario Monge y la dirigencia del partido comunista, el Che se incorporó a ese proyecto y se entrenó en Cuba, posteriormente llegaron las discrepancias con el Che porque el liderato del partido del país sudamericano pretendía dirigir desde la ciudad la lucha armada a lo que el guerrillero argentino-cubano se opuso. 

Cuando se produce la muerte del Che se estaban preparando en Cuba unos guerrilleros uruguayos para que se le incorporaran, aunque el partido comunista dirigido por el inolvidable Rodney Arismendi, no consideraba al país del litoral como adecuado para ese tipo de lucha, ellos permitieron la participación en la contienda armada de luchadores del país de José Gervasio Artigas. 

Estrada Lescaille mencionó la labor unitaria de Cuba en la Guyana de Jagan y Burham, con el Panamá de Torrijos y el partido comunista del istmo, y entre los sandinistas. 

Recordó el impacto internacional del líder de Guinea Bissau y Cabo Verde, Amilcar Cabral, quien se convirtió en algo así como la estrella de la Conferencia Tricontinental, y la entrada como embajador en Guinea Conakry del diplomático cubano Oscar Oramas Oliva, quien fungió como traductor en las conversaciones del líder africano con Fidel Castro en la Sierra del Escambray. 

Seguidamente volvió al Ministerio de Interior, la separación del Viceministerio técnico del área de Liberación comandada por Manuel Piñeiro y la posterior creación del Departamento América del Comité Central, revivió las protestas de los antiguos miembros del MININT a dejar sus uniformes verde olivo por la vestimenta formal del funcionariado, sus carnéts y merecidos grados militares. 

Estrada rememoró los días luminosos y tristes del Chile de Allende, los contactos con Miguel Enríquez y Andrés Pascal Allende, dirigentes del MIR, el pedido a estos de que apoyaran al presidente y la aceptación entusiasta de estos. 

Rememoró el golpe de estado, la valiente resistencia cubana en la embajada a metrallazo limpio de fusiles Kahlasnikov, el vuelo de las trazadoras y el susto del ejército chileno que pensaba le tiraban con lanzallamas, la partida del personal cubano a regañadientes del embajador soviético, la negativa de un funcionario de la aviación rusa a llevar carga cubana y la decisiva ayuda de un agente de la desaparecida KGB a los isleños. 

Las Memorias de Ulises Estrada, uno de los grandes internacionalistas cubanos, y el novio de la famosa Tania la Guerrillera, conmovieron a todos los presentes en la Sala Simón Bolívar del Centro de Estudios Martianos, sede de esa jornada, ante la presencia de Armando Hart y un grupo de distinguidos miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. 

Ulises Estrada había llegado a la conferencia muy delicado de salud, cojeando y casi sin el poder debido en las piernas para sentarse, como consecuencias de la diabetes que padece, a medida que fluyó su discurso la fuerza acudió a él, recordó como era o como sigue siendo. Y fue el mismo Ulises que luchó contra Batista, combatió a los alzados, o luchó en el Congo al lado del Che.
js

22 de marzo de 2012
http://www.josemarti.cu/index.php?q=node/5439 
Comunicação do cubano Ulisses Estrada, ex-Militar e diplomata: "Internacionalismo cubano e a participação de Cuba no esforço da guerra de libertação da Guiné-Bissau"
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Tania la guerrillera y Ulises Estrada: un amor difícil

Juventud Rebelde  digital@juventudrebelde.cu 30 de Agosto del 2008
Historia ya no secreta del cubano Dámaso Lescaille y la única mujer en la guerrilla del Che, a 41 años de la emboscada que tronchó la vida de esta
Como el amor no puede someterse a prohibiciones, Tania la guerrillera y Ulises Estrada se enamoraron y pensaron hacer una vida juntos. Nada ni nadie pudo evitar que se atrajeran mutuamente y se amaran con intensidad la argentino-alemana Haydée Tamara Bunke Bider y el cubano Dámaso Lescaille.
De esta historia se habla en el libro Tania la guerrillera y la epopeya sudamericana del Che, escrito por el mismo Ulises Estrada, que fue primero su pseudónimo de guerra y después su nombre definitivo.
Con 334 páginas, XV capítulos, 17 anexos y 29 fotos, el libro, editado por Ocean Press, con prólogo y edición del doctor Luis Suárez Salazar, constituye un seguimiento excepcional de los pasos secretos de Tania en Cuba y en el extranjero, pero aquí enfatizamos en su relación amorosa, contada por Ulises sin ápice de machismo ni vanagloria.
Lo sabían unos pocos
«Sostuve con ella estrechas relaciones de trabajo y personales. De tal intensidad, que antes de su partida hacia la misión internacionalista (...) acordamos que al concluir la misma uniríamos nuestras vidas y procrearíamos todos los hijos que ella soñaba tener».
Nadia Bunke muestra dos pinturas de su hija Tania. Solo lo sabían unos pocos compañeros comunes, los padres de ella, Erich y Nadia, y su hermano Olaf. A solicitud de su inolvidable madre, decidimos incluir en el libro una carta que entonces les había informado acerca de nuestro amor».
No puede evitar Ulises —un hombre de «XII» o de «Petronio», nombres clandestinos del Comandante Manuel Piñeiro Losada, el «Barbarroja» de la Sierra Maestra— comentar sobre la muchacha, sobre la gran amistad y el infinito amor que se profesaron prácticamente desde que se conocieron en La Habana, en marzo de 1963.
«Poco a poco nos fuimos conociendo, y en los momentos de mutua relajación, comenzamos a compartir nuestras correspondientes inclinaciones hacia la música, la literatura, el cine y el deporte (...).
«A ambos ya nos unían vínculos emotivos entre jefe y subordinada, entre un oficial operativo y su agente, o, si se prefiere, entre un compañero y una compañera implicados en una misión internacionalista».
De cuando Tania solo sabía del revolucionario cubano que se llamaba Ulises , él evoca en su libro: «De hecho, nuestra relación, luego de penetrar en las profundidades de una amistad sincera, paso a paso y sin que casi nos diéramos cuenta, fue adentrándose en los sentimientos más caros y sinceros que puedan existir entre una mujer y un hombre.
«Tania, que era exigente al máximo consigo misma, comenzó a exigirme reciprocidad con relación a su comportamiento (...). Fue así como (...) comencé a llevarle en dos o tres ocasiones, a mis dos pequeñas hijas, para que compartieran con ella (...)».
Él le contó su experiencia clandestina en la lucha contra la tiranía de Batista en Santiago de Cuba y en La Habana y comenzó a referirle facetas de su vida privada, diciéndole, incluso, que iba a divorciarse y que no era por tener relaciones paralelas con otra mujer.
En realidad frecuentaban —sin que se supiera— Playa Baracoa, en Bauta, en la provincia de La Habana. «Compartíamos nuestros sentimientos y vivencias personales en los lugares alejados de los sitios donde recibía su entrenamiento», recuerda Ulises y agrega: «En esos momentos tenía ante mí a Haydée Tamara».
Declaración de amor
Seducida por la Revolución Cubana, Tania se incorporó con verdadera pasión a las tareas de construcción de una nueva Sociedad. «En esos ambientes íntimos, una noche del año 1963, cuya fecha exacta mi ya envejecida memoria no alcanza a precisar, ocurrió lo inevitable. Estando en Playa Baracoa, sentados en la arena, mirándonos fijamente a los ojos, ambos nos confesamos, y luego nos entregamos a nuestro amor. Y lo hicimos con la pasión propia de nuestra edad (...). Los dos sabíamos que era un amor prohibido (...), pero también sentíamos que ya no nos podíamos contener. Estábamos convencidos de la pureza de nuestros sentimientos y de que estos no afectarían nuestras relaciones de trabajo».
Era un amor irrefrenable y atrevido, porque los héroes también aman. «Nuestros sentimientos eran serios y profundos. Ya desde entonces ella me hablaba del futuro, de su regreso a Cuba (...)».
El 11 de abril de 1964, en carta a sus padres, ella les contó lo de sus relaciones amorosas y su profundo cariño por Ulises. E identificándose con su sobrenombre familiar de «Ita», escribió:
«Bueno, ahora otra cosa: si no me roban a mi negrito antes de que yo vuelva, entonces me voy a casar. Si habrá enseguida “mulatitos”, no sé, pero sería muy posible. ¿Qué aspecto tiene? Flaco, alto, bastante negro, típicamente cubano, muy cariñoso (...). Están ustedes de acuerdo??? ¡Ah!, he olvidado lo más importante: muy revolucionario y quiere también a una mujer muy revolucionaria».
Esperando por Tania
La vida los distanció de manera irreversible. Él se divorció de su primera esposa y estuvo esperando por Tania durante mucho tiempo. A pesar de que volvió a contraer matrimonio, años después de su desaparición física, todavía ella sigue viviendo en su recuerdo. No solo como Tania la guerrillera, sino también como Haydée Tamara Bunke Bider: la excepcional mujer, compañera y amiga que un día amó con todas sus fuerzas. A las dos las recuerda.
Según uno de los agentes secretos cubanos vinculados estrechamente al trabajo clandestino de Tania en Bolivia —«Ariel»—, ella tenía tres grandes amores: sus padres, su compañero cubano Ulises Estrada y la causa revolucionaria.
Ulises fue nombrado por el Comandante Manuel Piñeiro como jefe de la Dirección General del Viceministerio Técnico del MININT, que en lo adelante se encargaría de materializar la solidaridad de la Revolución Cubana con los movimientos de liberación nacional africanos.
Tal Dirección estaba especializada en el trabajo dirigido a: África y además al Medio Oriente, razón por la cual Ulises quedó desvinculado de la atención directa o indirecta que hasta ese momento había mantenido con el «caso Tania».
Ella nació en la Argentina, el 19 de noviembre de 1937. De adolescente fue llevada por sus padres a la antigua República Democrática Alemana (RDA) y luego partió hacia su tierra natal, vía Cuba, en 1961. Tres años residió en nuestra Patria y de sus casi tres décadas de existencia, vivió más de dos en América Latina.
En carta que su madre escribiera a Fidel el 25 de diciembre de 1995, pidiéndole apoyo para la búsqueda de los restos de su hija, le confiesa:
«En su alma y por su mentalidad, fue una latinoamericana (...) durante los nueve años de su estancia en la RDA tenía la ciudadanía doble (...). Llegó a Cuba el 12 de mayo de 1961 con la ciudadanía argentina (...) tenía un gran deseo de recibir la ciudadanía cubana».
Cuando el 31 de agosto de 1967 murió en la emboscada del vado de Puerto Mauricio, en el Río Grande, vestía pantalón moteado de camuflaje, botas de soldado, blusa a rayas verdes y blancas muy desteñida, mochila y metralleta colgada. El soldado boliviano Vargas le disparó un tiro que le atravesó un brazo, un pulmón y le provocó hemorragia interna. Cayó al agua y fue arrastrada por la corriente. Siete días después el ejército la encontró, con ayuda de perros rastreadores. ¡Quién sabe si su último pensamiento haya sido para sus padres, para Cuba y para Ulises Estrada!

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Dámaso José Lescaille Tabares. Periodista de una amplia labor revolucionaria e internacionalista. Ha ocupado diversos cargos como jefe de Información del periódico Granma Internacional, periodista de El habanero y de la revista Bohemia, director de la revista Tricontinental de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de África, Asia y América Latina en la que ha publicado diversos artículos.

Contenido

Síntesis biográfica

Se ubica dentro de la genealogía de la familia Maceo como bisnieto de María Baldomera Maceo y tataranieto de Mariana Grajales y Marcos Maceo. Ulises Estrada Lescaille que como comúnmente se le conoce por ser este su nombre de guerra y la identidad que ha asumido luego del triunfo de la Revolución, se ha mantenido en el anonimato comodescendiente de tan memorable estirpe y ha luchado por mantener vivo su patrimonio familiar.

Infancia y Juventud

Nació en Santiago de Cuba el 11 de diciembre de 1934 y desde muy joven se entregó a la causa revolucionaria, al incorporarse a las filas del Movimiento 26 de Julio y participar en la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista en Santiago de Cuba y La Habana. Bachiller y Licenciado en Ciencias Sociales.

Logros, contribuciones y aportes importantes

Fue oficial del Ejército Rebelde y del Ministerio del Interior, donde ocupó importantes responsabilidades y compartió escenario con hombres de la talla de Manuel Piñeiro, “Barbarroja de la Sierra Maestra”. Prestó servicios en el Viceministerio Técnico del MININT, como director general de la Dirección V, encargada del apoyo solidario de la Revolución Cubana a los Movimientos de Liberación Nacional de África y Medio Oriente.
Estuvo en zonas de guerra de los comandos Al Assifa contra Israel en las márgenes del rio Jordán. También colaboró en la ejecución de la ayuda solidaria de Cuba con los movimientos revolucionarios y fuerzas progresistas de América Latina y el Caribe, participó en la guerra de liberación del PAIGCV.
Posteriormente estuvo con el Ché en la lucha guerrillera en el Congo a la cual se incorporó durante un tiempo luego de hacer un recorrido de casi cinco meses en barco cumpliendo todos los compromisos que el Che había hecho con los africanos llevándoles armas, ropa, implementos agrícolas, medicina.
Cumplió misiones en el exterior, aprendió el principal dialecto del Congo, el swahili, y en francés les hablaba de política y ética. Al salir de este país se dirige a Brazzaville con el fin de hacer un canje y obtener dinero congolés.
Entre los años 1975 y 1979 Ulises fue Vicejefe del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y luego, de 1979 a 1990, como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en diversos países como Jamaica, Yemen Democrático, Mauritania, la República Árabe Saharaui Democrática y Argelia así como Director del Departamento de Medio Oriente, No Alineados y Vice Ministro de Relaciones Exteriores.
A partir de 1990 comienza su labor periodística como jefe de Información del periódico Granma Internacional, también ejerció como periodista de El habanero y de la revista Bohemia, director de la revista Tricontinental de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de África, Ásia y América Latina en la que ha publicado diversos artículos. Actualmente se encuentra en la redacción internacional de la revista Bohemia.

Muerte

El 27 de enero de 2014 fue sepultado con honores militares en la Necrópolis de Colón.
Al morir tenía 79 años, era militante del Partido Comunista de Cuba, miembro de la UPEC y poseía diferentes condecoraciones.

Fuente

Periódico Sierra Maestra. UNHIC. Centro de Estudios Antonio Maceo.

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por Ulises Estrada Lescaille 
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